La gamificación o ludificación consiste en aplicar las dinámicas del juego a entornos no recreativos. Aunque es una técnica que ya se emplea desde hace muchos años en diferentes ambientes, no es hasta 2008 que se empieza a usar el término “gamification” entre los hablantes anglosajones. Este aumento de la popularidad de la gamificación se debió en mayor parte a la revolución de Internet y las redes sociales, aplicaciones, etc. con las que el usuario interactúa y participa.

El objetivo de la gamificación es persuadir, motivar o reforzar una conducta con un cierto fin o para hacer frente a un problema.

Esto nos lleva a deducir que la gamificación es una técnica que se puede aplicar a entornos muy diferentes, que van desde el marketing o la mercadotecnia hasta la educación. Pero como sabemos que se aprende mejor de los ejemplos que de las palabras, he aquí 5 magníficos ejemplos de cómo se aplica la gamificación en diferentes contextos.

Fold.it

Es un juego desarrollado por los informáticos y bioquímicos de la Universidad de Washington que ayudó a resolver un importante “bache” en la lucha contra el SIDA. Gracias a más de 240.000 jugadores que se registraron y jugaron unos contra otros durante 10 días, se pudo encontrar una solución para la estructura de una enzima clave en el desarrollo de la enfermedad. Algo que, según comentan los autores del juego, hubiera llevado aproximadamente 15 años a los investigadores.

Americas Army

Siguiendo en Estados Unidos, su ejército emplea ya desde hace años sus juegos de simulación como algo lúdico para reclutar a más jóvenes cada año. En este juego no libre de polémica, los candidatos que estén interesados en reclutarse pueden, mediante suscripción, jugar en un entorno multijugador a mejorar sus estrategias de tiro.

Free Rice

Este es un juego de tipo quiz con un objetivo bien diferente: por cada pregunta acertada, los sponsors de la web donan 10 granos de arroz a los países que más lo necesita. El beneficio de este juego es doble: quien participa aprende y aporta su granito de arena a combatir el hambre en el mundo. La web fue donada al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, y ha conseguido recaudar más de 6.000 millones de toneladas de arroz.

Collapse

Es un simulador del fin de la sociedad. Basándose en datos reales que se van mostrando en una narración interactiva, Collapse demuestra lo rápido que caen las ciudades debido a una epidemia ficticia. El objetivo es mostrar que vivimos en un mundo frágil y complejo de sistemas interdependientes, y de paso, vendernos un conocido videojuego.

Bottle Bank Arcade

No todos los ejemplos se tienen que basar en entornos virtuales; también podemos encontrar varios en la vida real. Uno de ellos es este contenedor de vidrio sueco. Simulando un antiguo “arcade” que da puntos, hace que el reciclaje de vidrio se convierta en algo divertido. En tan sólo una noche, la máquina-contenedor fue usada 100 veces, mientras que una noche normal en la misma zona se empleaba tan solo dos.

 


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